Los Móviles y la Mala Educación

Con la llegada de nuevos modelos de negocios, observo que se lanzan negocios utilizando únicamente una web, con un espectacular diseño, a la que dedican sesiones interminables en Internet, inundando los Facebook con fotos y promociones del producto. En algunos casos, hablando con los responsables, les he preguntado sobre su objetivo, o qué estrategia siguen, pero no saben responder. Reconocen que conocen muy bien su producto,  pero no saben nada sobre el mercado o sobre  su competencia. No han marcado objetivos reales y miden su éxito en función al número de Twits y Likes, pero su negocio no termina de arrancar.

Creo fervientemente en la transformación digital, y las empresas, sean grandes o pequeñas, tienen que subirse al tren digital, pero no podemos olvidar los conceptos básicos de un marketing bien elaborado. Es fundamental,en cualquier tipo de negocio, conocer los objetivos y realizar un buen Plan de Marketing a medida.

Seguramente todos nuestros móviles han sido asaltados durante estas Navidades por un ejercito de vídeos, animaciones, felicitaciones, mensajes algunos absurdos, divertidos y casi todos, estridentes con mensajes deseándonos unas Felices Navidades, pero ¿somos conscientes de lo ofensivo que puede resultar el hecho de descargarnos y abrir dichos mensajes en determinados momentos?. Me refiero especialmente a estos que disponen de sonido y que cuando lo abrimos molestan a las personas que nos rodean. Suelen incluir sonidos de fiesta, o de fuegos artificiales, o de petardos, o lo peor, gente gritando o canciones de Mariah Carey o Papa Noel cantando acompañados de campanillas.

Esto es exactamente lo que me ha sucedido esta mañana en un gran hospital de Madrid. Me encontraba en la sala de espera, donde se supone que los móviles han de estar en silencio, para no molestar a las personas que se encuentran allí, que, por casualidad, suelen ser enfermos, es decir personas que no disponen de una excelente saludo. Bien, pues una señora ya de edad avanzada ha decidido utilizar su hora y cuarto de espera, en enseñar a su marido todos los mensajes navideños de vídeo que había recibido en los últimos días. Así la paz de la sala se ha visto rota por los vídeos de su cuñada, de su vecina Paqui, de su nieta María Jesús, de su hermana y de la peluquera Sofí. Ante la asombrada mirada de otros tres pacientes que esperábamos en la misma sala, el hospital se ha convertido en un ir y venir de sonidos de campanillas, gritos, canciones, petardos, interminables 3 y 4 minutos de historias llenas de risas de fondo, como si se tratara de aquellas series americanas que amenizaban nuestras sobremesas en los 80.

Después de mucho pensar, creo que no hay un perfil específico de persona que por su edad, o nivel social sea más propenso a utilizar su móvil para molestar. Creo más bien, que tiene que ver más con la educación y el ¨saber estar¨. Aquella persona que es educada, que se preocupa por no molestar, que cuida sus normas de comportamiento, pone su móvil en silencio antes de entrar a una reunión, a un hospital o al autobús. Deja su móvil mientras habla con amigos, dando prioridad a sus interlocutores. Y en estos tiempos muertos en los que hemos sustituido las revistas de las salas de espera por los móviles, se pueden utilizar los teléfonos móviles, pero con cabeza. El sonido ha de estar en silencio y por supuesto no nos descarguemos ningún vídeo con sonido o simplemente, por favor, si alguien nos llama, que nuestra corta conversación sirva solo para decir que estamos ocupados. No nos interesa la vida de los demás, así no nos entremos en largas conversaciones personales o de trabajo… mucho menos en discusiones, en voz alta, o gritos. A nadie nos importa las vidas ajenas. Dejemos estas para el salón de nuestra casa o nuestra oficina.

He recopilado algunas normas que deberíamos seguir a la hora de utilizar nuestro móvil, y que ayudarían a nuestra convivencia:

  1. Nunca contestar el teléfono durante una reunión.
  2. Poner el teléfono en silencio antes de entrar a un hospital, el cine, el teatro o en una iglesia.
  3. Nunca contestar, ni mantener una conversación con el altavoz (manos libres).
  4. Colocar el dispositivo móvil en la mesa durante una reunión o una comida es de mala educación.
  5. Nunca pedir prestado el móvil a otra persona.
  6. Dependiendo del grado de cercanía, intentar no llamar a otras personas en un horario intempestivo, por ejemplo a las 7 de la mañana o a las 10 de la noche.
  7. No tener el volumen demasiado alto, porque los demás pueden escuchar la conversación.
  8. No contestar con la boca llena.
  9. Si estás acompañada y tienes que responder una llamada deberás ser breve, no dejes a los demás esperando.
  10. El celular no es una prenda de vestir, ni una extensión de tu mano. Evitar llevarlo en la mano todo el tiempo a donde vayas.
  11. No ser adicta y encontrarse perdido cuando no tenemos el teléfono móvil.

Estas normas, aunque con matices, son aplicables en todos los países. Es importante aplicarlo cuando nos comunicamos, bien por trabajo, o en vacaciones, con personas fuera de nuestro país. Intentemos dar una buena utilización de los móviles y dispositivos. Una conducta adecuada dice mucho de nosotros.

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